La Automatización, la tecnología avanzada, la inteligencia artificial: recientemente, todos los nuevos inventos inteligentes parecen ser una esperanza prometedora y provocar miedo al mismo tiempo. Algunas personas asocian inmediatamente nuevas mejoras tecnológicas con seres humanos siendo reemplazados por robots. Bueno, no quiero alarmaros amigos míos, pero ya hemos sido reemplazados.

 

Pero no en la forma que teníamos en mente.

Hablemos de la humanidad. Como ya sabrá, caminar sobre dos pies y tener un pulgar oponible no nos hace necesariamente humanos. De hecho, si consideramos solo este tipo de características, también podemos estar entre los cinco mejores monos. Yendo más profundo, tampoco se trata de la capacidad de empatizar o construir relaciones, porque los estudios recientes han demostrado que los animales podrían ser capaces de hacer esto también.

Quizás se trata de la autorreflexión, la capacidad de estudiarnos a nosotros mismos y de vernos a nosotros mismos desde otra perspectiva. Usemos esta increíble habilidad ahora para dar un pequeño salto mental y analizar lo que acabo de decirle. ¿Puedes hacerlo? Perfecto, felicidades, todavía eres humano.

Ahora, ¿qué hay de las relaciones? ¿Con qué frecuencia piensas en otras personas? ¿Con qué frecuencia los escuchas? Si este pensamiento te da escalofríos y tienes ganas de cambiar de tema, entonces seguramente no eres un mono, pero puedes ser un robot. Y no quieres ser uno de esos, ¿verdad? Nos hemos vuelto muy automáticos. No necesariamente en nuestras vidas privadas, sino en los negocios. Ahora puede hablar con robots en lugar de humanos en los centros de llamadas, y a veces no puede ver la diferencia.

Imagine un mundo en el que nos preocupasemos más por las personas con las que trabajamos. En que los saludos no son solo una parte de la rutina. En el que uno pregunta por el nombre del otro durante una conversación telefónica porque uno realmente quiere hablar con Mark, y no con Maersk. Y esperamos que Mark tenga un buen día de trabajo y también una gran tarde. No porque añada un tono amable a la conversación profesional, sino porque deseamos lo mismo para nosotros, como lo hacemos para los demás. Estas son cosas simples que marcarían una diferencia significativa en el mundo de los negocios. No somos personajes de una serie de televisión americana. Podemos poner un poco de humanidad en nuestra personalidad empresarial y tratarnos como humanos, no solo como un profesional más dentro en un traje.

Al final, no son los grandes nombres lo que importa.

La única forma de establecer una relación comercial valiosa es cuidar a las personas, antes que a la compañía misma. Parafraseando a Richard Branson, cuide a las personas y las personas se ocuparán de los negocios.

Es por eso que en Tuscor Lloyds valoramos las relaciones. Nos llamamos personas de las personas. Tratamos bien a las personas, las respetamos y las cuidamos.

 

Y por eso, todos crecemos juntos.

Autor: Marta Kuzma
Traductor: Ana Blanco

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